Afrodita o Hefesto

Han sido unos días muy expansivos y donde he reconectado con esa parte de mi creativa y expansiva y a la vez centrada. Soy como una bicicleta: encuentro equilibrio en movimiento.
Así que lo que hice fue contarle a Chat GPT mi historia y preguntarle qué personaje de la mitología griega, nórdica, hindú o egipcia sería.
Me devolvió resultados interesantes.
Entre ellos que me movía entre Afrodita y Hestia, así como entre mi Shakti y mi Shiva (entre otros).
Además de ser una historia muy interesante me ha servido para darme cuenta de que todos tenemos todas las energías pero quizás hay algunas que nos encajan mejor. Como un traje. Hay algunos que no hace falta hacer recortes para que nos sienten bien. Son como un guante.
A veces somos nosotros los que nos sobreadaptamos a esos trajes en los que nos hemos metido y ahí es donde muchas veces se genera un tipo de incomodidad muy particular. Y es que sentimos que nuestra energía no está cómoda ahí. No por incerteza, no por miedo, sino porque estamos sobreadaptando nuestro cuerpo espiritual a un recipiente que no le queda.
Lo más curioso de todo es que queremos el traje cómodo pero también el traje vivo. Queremos la certeza y la incertidumbre. Queremos el hogar y las alas. Queremos la expansión y la contención. Queremos la ligereza y la profundidad.
Quizás no es cuestión de una u otra.
A lo mejor solo se trata de valorar en qué punto de la línea estás y moverte un poco. A lo mejor cada parte de nosotros aparentemente opuesta trae un equilibrio necesario (ver ejercicio más abajo).
- Todo alas = inestabilidad
- Todo hogar = falta de vida/movimiento
- Alas + hogar = equilibrio entre expansión y seguridad.
Volar con la libertad de un pájaro y la solidez de un árbol.
Un ejercicio para ti:
- Dibuja una línea y en un extremo pon: certeza/confort/seguridad/
contención y en el otro incerteza/aventura/libertad/ expansión - Marca con una X dónde estás ahora mismo
- Pregúntate: ¿Qué necesito para equilibrar mi energía ahora mismo? ¿Más seguridad o más libertad? Quizás puedas marcar con otra X hacia dónde necesitas desplazarte.
Ninguna X es una estación final. Nos vamos moviendo entre uno y otro. Somos seres cambiantes y si tan solo escucháramos qué necesitamos en cada momento nos evitaríamos mucho sufrimiento a nosotros mismos y también a los demás. A veces le reclamamos al otro lo que nosotros no nos atrevemos a darnos.
Estás a tan solo un segundo de ofrecerte aquello que necesitas. Solo necesitas hacerte responsable de tus necesidades. Y solo así, podrás dar permiso a los que te rodean para hacer lo mismo.
Más Kindfulness, por favor. 
Porque no todos vamos en el mismo barco,
pero todos compartimos el mismo mar. 
¡Un abrazo!
Ana Merlino

