Vi algo que no me gustó nada

¡Hola! ¿Cómo estás? Espero que estés muy bien y si no lo estás, espero que puedas transitar estos momentos de la mejor manera posible.
Vi algo que no me gustó nada.
Enfurecí.
Y, en vez de decírselo a la persona se lo conté al papel.
Dejé que mi pluma Lamy descargara toda su ira en una hoja, por delante y por detrás.
El escrito tomó una forma interesante.
Una que me recordó a una mezcla entre La Ley del Espejo y las etapas de la Comunucación No Violenta (Marshal Rosenberg).
Primero descargué todo, después pude ver la situación con mayor objetividad. Eso me permitió agradecer y apreciar a la otra persona. Lo que derivó en obtener una mayor claridad en relación a lo que verdaderamente le pido a la otra persona. A lo que se esconde tras un acto tan tibio como no descargar un lavavajillas o que un compañero de trabajo te cargue con más tareas mientras se va a tomar un café.
Así que, después de semejante acto catártico, me dispuse a entender las fases del juego que estaba explorando. Y las dividí así:
Vísceras: Descarga sin ningún tipo de filtro. Mejor por escrito. No te dejes nada.
Puedes incluir insultos y lo que realmente dirías si no tuvieras ni empatía, ni razón, ni escrúpulos, ni compasión. Quédate conmigo, es importante.
Una vez has sacado esta capa lo demás vendrá. Y esto será tu secreto. Nunca se lo contarás a nadie, ni nadie lo verá porque mi siguiente recomendación es que
A) quemes el papel
B) lo rompas en trozos tan pequeños que nadie, ni un agente de la CIA, sería capaz de reconstruir.
Es muy importante que legitimes tus emociones, aunque después indagues de dónde vienen. Tienes derecho a sentir enfado, tristeza o lo que sea que estés sintiendo. Faltaría más. Pero verás que una vez lo sacas de tu mente y lo pones en el papel, es decir, le das espacio, hay algo de esa emoción que se hace más pequeña por el puro hecho de sentirse vista. A esto le puedes añadir si quieres algo de movimiento: un paseo, correr, bailar, …
Mente: Razona. Si antes te has ocupado del árbol, ahora toca ver el bosque.
Da un paso hacia atrás. Sal de la película. Ahora eres un espectador de esta escena. ¿Cómo la describirías? Si te sirve puedes escribirlo también. Es gracioso cómo cuando uno describe los hechos, de pronto, ve las cosas diferentes. Desde aquí, desde la mente más analítica y relativista, ¿qué es lo que no estoy viendo de mí? ¿cuál es la intención del otro? (si es que la hay), ¿qué está pasando realmente? ¿Y debajo de eso? ¿Cómo interpreté la situación para que me encendiera o entristeciera así?
Corazón. Conecta.
Ahora que ya he sacado de mi cuerpo lo que me impedía ver y ahora que me he dado el permiso para ver qué estaba pasando en lo profundo y con perspectiva, puedo aflojar mi cuerpo, puedo desarmarme y conectar con el otro. Con lo que sí aprecio. Con lo que sí hace. Con lo que sí agradezco de esa persona. Con lo que sí admiro. Con lo que sí me gusta. Con lo que tenemos en común. Aunque me cueste mucho, dependiendo de quién sea y del histórico y la intensidad, siempre hay algo que nos conecta con el otro. Búscalo. A esto puedes añadir ponerte en los zapatos del otro.Entender realmente cuáles son sus razones.
Petición: Desde aquí, y no desde ningún otro lugar, escribe en concreto que te gustaría que hiciera la otra persona que tú crees que cambiaría la situación. Por supuesto, estaría genial que antes hubieras pensado qué puedes hacer tú.
Compartir: El momento de la verdad. Ahora puedes compartir con esa persona. Explicar con calma cómo ves las cosas, cómo sientes que la otra persona las ve, cómo te sientes con eso y qué le pides en concreto.
Y ahí es donde tú has de soltar totalmente lo que haga o no haga el otro. Cómo responda. Suéltalo.Puedes expresar. Puedes pedir. No puedes esperar que el otro haga lo que le pides.
Que el otro no cumpla tu petición es totalmente respetable y aceptable, como también lo es que tú también decidas ir por otro camino.
Ahora viene lo difícil. Dependiendo de quién sea vas a tener que decidir algo incómodo después de esto. Tarde o temprano. No tiene que ser ahora. Quizás las cosas cambian. Quizás cambia la otra persona. Quizás cambias tú. Quizás solo por haberlo escrito e incluso antes de haberlo compartido, todo cambie.
Porque, como dice Marcel Proust:
Nada cambia. Yo cambio. Todo cambia.
✨ Más Kindfulness, por favor. ✨
🌊 Porque no todos vamos en el mismo barco,
pero todos compartimos el mismo mar. 🌊
💚¡Un abrazo de corazón a corazón 💚 y …
¡Ojalá seas tú todos los días de tu vida!
Con todo mi amor,

