Lo que ni tú ni yo queremos

Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley
Pase lo que pase, estés atravesando la tormenta que estés atravesando, tú decides.
Tú decides qué piensas.
Lo que piensas afecta a lo que sientes.
Lo que sientes afecta a cómo actúas.
Como actúas afecta a tus resultados.
Tus resultados determinan tu destino.
Pase lo que pase. Tú decides.
Fíjate bien.
Lo que pasa en tu mundo material es resultado de lo que ocurre en tu dimensión mental. Es un reflejo. Un espejo de tu interior.
Y ahora viene esa parte que no nos gusta. Ni a ti, ni a mí.
¿Quieres decir que lo que estoy viviendo ahora es resultado de mi mente?
En parte sí, my friend.
Ya puedes revolverte, resoplar o poner los ojos en blanco.
Yo no estoy diciendo que sea tu culpa.
Estoy diciendo que lo que ves es un resultado de algo.
Y que puedes quedarte ahí o seguir investigando.
Sabiendo que las respuestas que puedes encontrar puede que no te gusten.
¿Quieres saber algo?
Espero que no te incomode leer esto tanto como me incomodaba a mí hace tan solo dos meses. Cada vez que veía enfermedad o cualquier cosa que se le pareciera “cambiaba de canal”, pasaba página. Me incomodaba. Lo sacaba de mi sistema.
Pues bien, ahora, con el diagnóstico que está en mi mundo visible y material me ha dado por curiosear y descubrir cómo es posible a nivel físico que esto ocurra.
Te lo voy a explicar con las palabras que yo entendí.
Imagínate una fábrica. De lo que sea. De coches, de calcetines o de galletas.
Visualiza una producción perfecta. Todo en pleno rendimiento, ¿lo ves?
Ahora date cuenta que hay un empleado que no está contento con sus condiciones. No se siente visto. No se siente alineado con los valores de la empresa. Se rebela. Primero con pequeñas cosas. Después con más grandes. Hasta que se subleva.
De pronto, en lugar de funcionar como funcionan las células sanas y en armonía, comienza a desarrollar estrategias de supervivencia de hace millones de años: la fermentación. En lugar de la oxigenación, se fermenta.
Pero lo más fuerte de todo esto es que una vez una célula se subleva no quiere quedarse sola. Empieza a convencer a todas las demás células que se unan a su objetivo. Y, ya lo sabes, la unión hace la fuerza. Basta que una se anime para que las demás le sigan. Y cada vez son más. Hasta que ya se forma lo que comúnmente llamamos tumor.
A mí esta información, cuanto menos me ha hecho cuestionarme lo siguiente y lo comparto contigo por si puede ser de utilidad para ti:
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¿Hasta qué punto estoy siendo una buena líder para la fábrica de mi cuerpo?
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¿Estoy dispuesta a dejar de hacer aquello por lo que mi sistema se sublevó?
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¿Estoy dispuesta a realizar los cambios necesarios para que todas las células me sigan?
Y a ti, que me estás leyendo, te pregunto:
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¿Hasta qué punto estás siendo un buen o buena líder para tu cuerpo?
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¿Qué tendría que pasar para que lo fueras?
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¿Hacia qué destino estás llevándote con tus pensamientos, acciones y resultados?
¡Te leo!
¡Un abrazo con amor!
✨ Más Kindfulness, por favor. ✨
🌊 Porque no todos vamos en el mismo barco,
pero todos compartimos el mismo mar. 🌊
💚¡Un abrazo de corazón a corazón 💚 y …
¡Ojalá seas tú todos los días de tu vida!
Con todo mi amor,

